Parte de la práctica profesional periodística es el eterno reciclaje de textos viejos que uno ha escrito para otras ocasiones. Lo siguiente lo escribí para las fiestas del 2005, pero creo que sigue siendo apropiado…
Llegamos otra vez a esta época en que nos juntamos con la familia y amigos, y tratamos de pasar un buen rato, sumidos en el espíritu de las fiestas, bla, bla, bla. Ya saben cómo va eso, y uno se cansa un poquito de repetirlo todos los años, ¿no?
Como estamos muy cerca dela fin de año, también algunos nos ponemos algo nostálgicos y empezamos a mirar hacia atrás, y también hacia adelante. Es la época en que nos proponemos cosas nuevas, que en general jamás cumplimos (“El año que viene voy a…” le sonara familiar a más de a uno), salvo por uno o dos que realmente tratan de lograr esas promesas… (manga de dementes).
Es cuando miramos atrás y vemos que cosas hicimos que nos gustaron y nos torturamos con las que habríamos hecho distinto. Eso que hice, o deje de hacer, porque no le hable, porque le dije eso, etc. Todos llevamos alguna carga de ese tipo, asi que aprovechen las fiestas y olvídenlas.
Más que nada, es una época para relajarse y tratar de ver las cosas positivas de la vida, y sentir ese sentimiento especial de las fiestas, tal vez dejar de lado algunos rencores y volver a empezar. Por lo menos eso dicen algunos, así que traten de pasarla bien, y no pelearse con ese familiar con quien siempre lo hacen.

Creo que muchos de ustedes saben que no soy el tipo más accesible del planeta, y en unas cuantas cosas soy bastante boludo, por decirlo claro (guau, acabo de sentir como una afirmación simultánea y universal en distintos puntos de Buenos Aires y alrededores). Sepan que lo más probable es que siga siendo así (mala suerte), así que gracias por bancarme como soy, con mis cosas buenas y mis cosas malas, y recuerden, que siempre que necesitan algo, si puedo ayudarlos, estoy ahí.
Por último, un mensaje dirigido al que sienta que se le aplique. Déjense de joder, y sean ustedes mismos. No se preocupen en caerle bien a los demás, lo genuino de cada uno es lo que las personas tenemos que apreciar, porque somos distintos, y eso es lo que hace que la vida sea tan divertida. Si fuéramos todos iguales, que aburrimiento, dios. Aprecien las diferencias de los otros, y aprendan de ellas.
Esto ya se hizo largo, fiel a mi costumbre de hablar mucho, también escribo mucho, así que un simple Feliz Noche Buena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo, Reyes y cualquier otra cosa que se les ocurra.
Edu Blake.
Nota personal: El año que viene, seguir tratando de reducir emotividad del mensaje.